Un itinerario por las lugares y los testimonios sobre hombres asi como hembras sobre la isla que obtienen en la tarde a cambio sobre sexo el equivalente al sueldo mensual de un doctor
Arlen resulta una mulata triguena sobre figura menuda, moderado y estilizada. Luce una mirada cansada que intenta disimular con un estrafalario maquillaje. A las cincuenta asi como tantos, sigue en el negocio del sexo, sin embargo debido a nunca como anteriormente, Hoy dirige un burdel ilegal que aparenta ser una humilde residencia de huespedes al sur de la Habana Vieja. Se alcahueteria sobre un edificio al que tambien las anos de vida le han borrado su primitivo esplendor desplazandolo hacia el pelo que hoy seria individuo de esos prostibulos ocultos para el profano, sin embargo sencillo de localizar para el turista que conoce bien lo que busca.
“Me anime a acostarme con varones a las 13 anos de vida por intriga, porque la companera lo hacia. Conseguia dolares a cotidiano y me encantaba ese poder adquisitivo. Despues deje la escuela y empece a desaparecer sobre vivienda con mas repeticion. Acabe en la residencia sobre citas clandestina Incluso que detuvieron a las duenos en la redada”.
Arlen tomandose un reposo en uno de los bares estatales en Habana Vieja. A. F.
Algunos de los primeros programas sociales que implanto Fidel Castro fue un proyecto de prohibir la prostitucion en toda la isla.